Copyright 2018  © www.afasaf.org   |   Todos los Derechos Reservados. Diseñado por  noquedatinte.com

¿QUÉ ES EL SAF?

El Síndrome Alcohólico Fetal (SAF) se incluye dentro de los llamados síndromes de influencia prenatal. A diferencia de los síndromes genéticos, el SAF se produce durante la gestación del embrión y no viene determinado por un error en la codificación genética. Su causa es la ingesta y abuso de alcohol (etanol) por parte de la madre durante el periodo de formación del feto antes de su nacimiento.

Hay varios autores que hacen una distinción desde una dimensión cualitativa entre el SAF (Síndrome Alcohólico Fetal) y el TEAF (Transtorno del Espectro Alcoholico Fetal).

Es decir, lo que se plantea es un continuo de mayor a menor afectación dependiendo de la cantidad, tipo o momento de la ingesta del alcohol por parte de la madre, así como la concurrencia de otros factores de riesgo. En el extremo de mayor afectación se encuentra el SAF que incluye síntomas más severos.

  • Poco peso al nacer.

  • Percentiles bajos en talla y peso progresivos.

  • Microcefalia (diámetro craneal pequeño).

  • Problemas de desarrollo.

  • Problemas orgánicos (soplo cardíaco, déficits visuales, auditivos).

  • Fenotipo peculiar con anormalidades faciales. Incluyen ojos de tamaño inferior al normal, mejillas aplanadas, malformación del paladar, orejas u otras. La ranura entre la nariz y el labio superior (filtro) mal desarrollada.

  • En algunos casos pueden presentar episodios epilépticos.

  • Coordinación deficiente del sistema locomotor. Rigidez en la motricidad fina con poca capacidad de coordinación.

  • Presencia de sintomatología TDAH. Es decir, hiperactividad, déficit atencional e impulsividad. Son niños generalmente muy movidos con poca capacidad de atención, reflexión e impulsividad. Este tipo de funcionamiento suelen generar problemas de adaptación familiar, escolar y social.

  • Suelen ser tercos, obstinados, de difícil manejo. A veces, ansiosos.

  • Pueden aparecer conductas atípicas (aleteo, balanceos, gritos, movimientos repetitivos improductivos como oler ciertas cosas, arrancamiento de pelo, sin finalidad aparente).

  • Más adelante pueden aparecer obsesiones hacia ciertas conductas u objetos de interés.

  • Problemas de relación con los iguales. Socialización conflictiva. Parecen no entender bien las relaciones amistosas con los iguales o compañeros. Dificultad para mantener el juego estructurado.

  • Falta de imaginación o curiosidad. Prefieren rutinas previsibles. Pueden descontrolarse más en situaciones ruidosas o de mucha gente.

  • Dificultades de aprendizaje, que incluyen disminución de memoria, incapacidad para entender conceptos como tiempo y dinero, mala comprensión del lenguaje, o poca capacidad para resolver problemas. Discapacidad intelectual de grado variable, en la mayor parte de los casos y evaluada según pruebas baremadas (escalas Wechsler o Kaufman principalmente).